De esta forma, se produce agua caliente sanitaria, se consigue un apoyo al sistema de calefacción y se climatizan piscinas.
Existen varios tipos de colectores solares. El más común es el llamado colector de placa plana. El funcionamiento de los colectores solares está basado en el efecto invernadero, captando la radiación e impidiendo que salga. De ese modo calienta los tubos que pasan por el colector y le transmite su energía térmica hasta calentar el fluido de su interior.
Existen diferentes tipos de instalaciones de energías solar térmica atendiendo a tipo de circulación del fluido: instalaciones de circulación natural e instalaciones de circulación forzada. A su vez cada una de ellas puede ser directa o indirecta. El tipo de instalación solar térmica a instalar dependerá de las condiciones climáticas de la zona y del tipo de cubierta donde se ubique la instalación.
En la mayoría de los casos, la instalación solar térmica está constituida además de un sistema de apoyo que dote de energía térmica en las situaciones de menor radiación o de mayor demanda.
Este tipo de instalaciones suponen un ahorro de energía convencional considerable que hace que en aproximadamente 5-6 años la instalación quede amortizada, además de evitar las emisiones de CO2 producidas por el uso de energía convencional. |